Explorando el Índico: ¡Isla Reunión!



Esta pasada navidad tuve la oportunidad de poner el invierno del hemisferio norte en pausa durante diez días, para disfrutar a tope del verano tropical de una isla del Océano Índico en el hemisferio sur: ¡Isla Reunión!

(No es que Canarias tenga un invierno comparable al de Inglaterra, pero ustedes me entienden.)


Esta isla es territorio francés de ultramar, de los muchos que tiene Francia por todo el globo terráqueo. Para llegar a él desde París son unas 11 horas de vuelo, pasando por el Mediterráneo, el norte de África y sobrevolando la isla Madagascar, que se encuentra a unos 1000 km de Isla Reunión.

Al llegar lo que llama la atención inmediatamente es ver la mezcla tan variopinta de culturas, ya que el sabor africano está presente en cada rincón, al igual que el europeo. Es una interesante mezcla, en un lugar remoto, aislado y tropical, muy tropical.


Minutos después de llegar, en el parking del aeropuerto, nos quitamos las capas que traíamos de París y nos pusimos el bañador (convenientemente colocado nada más abrir la maleta) para bañarnos en el Océano Índico, en la única zona donde los tiburones no tienen acceso, ya que estaba detrás de un arrecife de coral. A pesar de llevar casi 17 horas de vuelo a la espalda desde que salimos de Tenerife, hicimos snorkeling y vimos ¡¡de todo!!

¡Menuda forma de quitarse el jet lag de golpe y porrazo!


A lo largo de nuestra estancia allí, hicimos bastantes rutas de senderismo, de entre las cuales estaba Le Chapelle, donde bajamos hasta una brutal grieta de 1 km alto, de la que bajaba una cascada y, todo esto, teniendo que subir luego 600m de desnivel en el aplastante calor tropical y rodeados de una vegetación exuberante.


Le sacamos máximo rendimiento nuestros días allí. En un sólo día fuimos a la playa Grand Anse a 34ºC, luego fuimos a Cascade de Langevin, donde habían unas enormes cascadas y nos bañamos en el agua congelada, luego una comidita típica reunionés bajo unas plataneras y finalmente, terminamos el día en el Volcán de la Fournaise, a 2000 de altura y a unos 5ºC viendo como vomitaba lava, después de una pateada de 13 km por la noche...

La verdad que te hace reflexionar acerca de la espectacular variedad de Isla Reunión y sus microclimas...


Ya en año nuevo visitamos la joya de la corona: Mafate: Un lugar muy remoto, en una isla remota ya de por sí, al cual solo se puede acceder a pié o por helicóptero. Allí hay unos once pueblos distintos, llamados Ilêts, donde viven personas todo el año. Los niños caminan kilómetros para poder ir al colegio en un terreno muy empinado. Cuando les hace falta viajar, vienen helicópteros así como para grandes compras y eliminación de residuos ..etc.

Bajamos por la exhuberante selva e increíbles caídas entre cascadas, pasamos la noche y al día siguiente salimos por otra ruta incluso más impresionante...

Al llegar casi ya de noche, hubo un problema con nuestra comida y hospedaje, es decir, no teníamos, así que nos acogió Olivier, el maestro del colegio de ese Ilêt, llamado Aurère, que nos sacó chuletas de cerdo y preparamos una barbacoa, entre interesantes conversaciones, o eso me imagino, ya que yo era la única que no entendía francés... Como buen francés, nos puso también vino y queso. Todo esto en un lugar idílico y aislado....Una noche muy especial.


Cuando uno piensa que nada le puede sorprender así, ¡aparecen sitios como este! Isla Reunión: un lugar aislado del ruido de las ciudades, lo artificial y donde parece que el tiempo se ha detenido...


Para ver todos los puntos de interés de esta maravillosa isla, aquí te dejo una página de mi diario de viaje donde hice un mapa con todos los lugares visitados. Pero lo mejor, ¡es ver el vídeo! (enlace al final). No hay nada que te pueda contar yo aquí con palabras que supere las imágenes que quedaron grabadas en mi retina y también en el vídeo-reportaje.





Me despido esperando que te haya gustado este Post y, sobre todo, te haya entrado el gusanillo de visitar esta exquisita joya del Océano Índico.