El radiotelescopio de la selva tropical del Caribe


Volar 1630 km desde Miami a una isla del Caribe,

concretamente, Puerto Rico.

Conducir 96 km por puro clima tropical,

donde la vegetación exuberante verde eléctrico,

hipnotiza.

El sonido del tráfico y los aviones,

de los que tan acostumbrada estoy,

(demasiado)

desaparece,

y,

se sustituye por el piar de pájaros exóticos que no reconozco,

así como por el sonido de insectos que,

claramente,

están llamando la atención,

o por lo menos la mía.

Conducir montaña arriba,

por estrechas carreteras,

llenas de baches,

curvas cerradas

y mucho desnivel.

El sonido de los pájaros exóticos

y de los insectos que llaman mi atención,

se acrecienta.

La vegetación parece incluso hacerse más densa.

Y cuando ya parece que no se puede estar más aislado

y lejos de cualquier tecnología conocida,

aparece,

entre la exuberante vegetación,

uno de los instrumentos más sofisticados que ha hecho el hombre:

un imponente gigante de hierro,

un radiotelescopio de 305 metros de diámetro,

posado en la cuenca de la montaña como si fuera parte de ella.

Es el famoso radiotelescopio de Arecibo.

Mi pasado Post de febrero de 2018, llamado Señales desde los confines del universo, lo empezaba de esta manera:

“-Hay cuatrocientos mil millones de estrellas, sólo en nuestra galaxia. Si sólo una de cada millón tuviera planetas, y de esas, en una de cada millón hubiera vida, y si sólo en una por millón de esas hubiera vida inteligente…habría, literalmente, millones de civilizaciones…

-Si no fuera así…¡Cuánto espacio desaprovechado!

Si eres un freaky de la ciencia como yo, te acordarás perfectamente de esta maravillosa escena de la película Contact, en la que Jodie Foster y Matthew McConaughey tienen esta conversación.

Si no la has visto aún, Contact es una de esas películas que te va a dejar con una visión del universo que quizás no tenías. Carl Sagan, gran astrónomo y autor del libro en el que se basa esta fascinante película, se aseguró de que así fuera.

La primera vez que vi esta película, allá por 1998, y vi los dos emplazamientos científicos que salen en ella, en seguida los apunté en mi lista de “Lugares que debo visitar en mi vida”.

El primero de ellos, el VLA, del cual hablo en mi pasado Post de Febrero de 2018, fue el primero que visité. Los 27 radiotelescopios de Nuevo México en Estados Unidos plantados en medio de un desierto rodeado de montañas no dejan indiferente a nadie.

Esta vez, visité el segundo emplazamiento científico de esta gran película:

¡El gran radiotelescopio del Observatorio de Arecibo en la isla caribeña de Puerto Rico!

El radiotelescopio de Arecibo está situado al norte de la isla de Puerto Rico.

Este radiotelescopio fue el mayor radiotelescopio jamás construido gracias a sus 305 metros de diámetro, hasta la construcción del RATAN-600 (Rusia) con su antena circular de 576 metros de diámetro y el último en la provincia de Guizhou, en el sur de China, con un diámetro de 500 metros, que ya está prácticamente 100% operativo.

Este radiotelescopio de Arecibo recolecta datos radioastronómicos, aeronomía terrestre y radar planetarios para los científicos mundiales. Aunque ha sido empleado para diversos usos, principalmente se usa para la observación de objetos estelares.

La entrada para visitar las instalaciones es de 15$.

A parte, si pagas 12$ más, que no está mal, te hacen un tour especial que merece totalmente la pena.

Te llevan al edificio donde tienen todos los talleres de los ingenieros, así como los ordenadores que controlan las 24 horas de operatividad del radiotelescopio. De paso, te explican todo su funcionamiento, así como responder a cualquier pregunta que se te ocurra.

Cuando vi desde donde se ve la antena del radiotelescopio y desde donde trabajaba Ellie Arroway en la película Contact, reconozco que me emocioné toda...

Cuando ya nos íbamos, la guía del tour nos dijo que habría una ventana de 30 minutos para bajar a ver el reflector y ver el plato de la antena desde abajo.

¿¿¡Whaaat??!

Nos dijo que eso sólo ocurre cuando hay que cambiar los parámetros entre observación y observación, y era una tremenda suerte poder bajar. Aparentemente no ocurre muy a menudo, ya que el reflector, o más bien, el radiotelescopio, está en funcionamiento prácticamente todo el tiempo...

¡¡Uauuuu!! ¡Qué suerte!!

Miren qué vistas desde abajo. Al contrario de lo que pueda parecer, el plato no es completamente sólido. Está hecho de una maya metálica que al acercarte, o ponerte por debajo, puedes ver a su través... Eso que se ve a mis espaldas es el plato de la antena por muy raro que parezca.

¿Y por qué colocar un radiotelescopio así tan lejos de todo?

No son telescopios normales por los que miras y obtienes imágenes. Son radiotelescopios, que capturan ondas de radio desde los confines del universo.

Si se colocaran cerca de cualquier ciudad, las interferencias de una simple televisión o un teléfono móvil, afectarían de manera muy negativa cualquier observación. Al llegar ahí, a parte de decirte que apagues el teléfono móvil a la entrada, hay carteles por todas partes que te dicen de hacerlo. No sólo por interferir en la medición, si no porque la antena del radiotelescopio es tan poderosa que puede inutilizarte el teléfono para siempre.

De ahí a que este lugar esté tan apartado de todo.

Como dije cuando visité el VLA en Nuevo México, es precisamente esto lo que lo hace tan único.

¿Y qué hace un radiotelescopio?

La luz visible que podemos ver con nuestros ojos y la misma que puede ver un telescopio común, es sólo una pequeña fracción de las ondas electromagnéticas que existen en el universo.

Entre todas las ondas que componen el espectro electromagnético, tenemos las ondas de radio, las microondas, las ondas de luz visible, que son las únicas que nuestros ojos son capaces de detectar, las infrarrojas, la luz ultravioleta, los rayos X y los mortíferos rayos gamma. La única diferencia entre ellas es la longitud de la onda. En otras palabras, la cantidad de energía que transportan.

Los objetos celestes tales como estrellas, planetas, satélites, etc pueden emitir todos estos distintos tipos de ondas, no sólo ondas de luz. Por esta razón, si nos limitamos a observar con un telescopio común, una simple nube de polvo taparía lo que hay detrás y nos estaríamos perdiendo mucha información que es invisible a los ojos y a los telescopios comunes.

Hay un dicho que me encanta que dice "lo esencial es invisible a los ojos". Pues en este caso, no.. ¡Jaja!

Además, a diferencia de un telescopio común que sólo puede ser usado por la noche, un radiotelescopio puede ser usado las 24 h del día. Al igual que los rayos X dejan ver a través de la piel, las ondas de radio y demás tipos de ondas electromagnéticas, nos revelan secretos que permanecerían en la oscuridad sin el uso de un radiotelescopio.

¡Fascinante!

Poder construir imágenes de nebulosas, galaxias, etc usando ondas electromagnéticas distintas a la radiación visible me parece, simplemente, fascinante.

¡Digamos que la radioastronomía hace visible lo invisible!

Además, le debemos mucho a la radioastronomía. ¡Muchísimo diría yo!

Gracias a ella, tenemos ondas wifi, así que imagínate si es importante esta rama de la astronomía...

A parte de visitar cada uno de los rincones de estas instalaciones,

también aproveché a visitar preciosas playas caribeñas de la isla y la impresionante selva del El Yunque que,

con sus muchos senderos y mis apenas 48 horas en la isla,

me deja claro que tengo que volver para caminar esos exuberantes kilómetros selváticos... ¡Me llevaré al belga la próxima vez!

Además, el viejo San Juan ha resultado ser una de las ciudades con más encanto que he visitado por estos lares.

¡Es auténticamente preciosa!

Puerto Rico fue un territorio ultramar de la Corona española desde la llegada de Cristóbal Colón en 1493 hasta la promulgación de la Carta Autonómica de Puerto Rico en 1897, siendo provincia española de 1897 hasta la guerra hispano-estadounidense de 1898. Esto es muy evidente paseando por el viejo San Juan. Hubo momentos que pensé que estaba caminando por la capital de mi isla, Santa Cruz de La Palma. La arquitectura era muy similar, por no decir, ¡exactamente igual! Hablando de esto con portorriqueños, me dijeron que muchos canarios emigraron a estas tierras. Así que con ese hecho y el clima fantástico, me sentí un poquito como en casa. Ainsss, ¡mi tierra!

Bueno, me despido esperando que te haya gustado este Post y te hayan dado ganas de visitar esta preciosa isla. Yo definitivamente, volveré.

Como siempre, mirando al mundo con esa “mirada cuántica”.

¡Hasta la próxima conexión!


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Roman Romanenko