¡Caminando entre gigantes!

28/12/2018

En estos dos años y medio que llevo por tierras americanas, he tenido la oportunidad de viajar por algunos países de Sud-América pero, sobre todo, explorar gran parte de este enorme y hermoso país, los Estados Unidos.

Mirando la vista atrás, son muchísimos los destinos que aún no he compartido con vosotros. Hoy, os cuento mi visita al famoso bosque habitado por gigantes, el Parque Nacional de las Secuoyas en el Estado de California, donde por muy alto que seas, caminar por él te hará sentir como un pequeño y perdido hobbit.

A pesar de la expectación que uno mismo se crea antes de visitar este lugar, no es nada comparable a cuando llegas y te encuentras con la primera secuoya.

¡Uaauu!

¡¡Tremendo tronco!!

No hay palabras para explicar lo grandioso que es ver un árbol del tamaño de un edificio. Como cuando visitas Nueva York y no haces sino mirar para arriba para ver los edificios, pues igual ocurre con las secuoyas. ¡Menudo dolor de cuello al final del día! Además, el color marrón-anaranjado característico de la secuoya y, la textura, lo hace indistinguible de otros árboles.

¡Es único!  ¡Es precioso!

 

 

 

 

Este bosque tiene el árbol más grande del mundo que es conocido con el nombre de General Sherman.

Tiene 11 metros de diámetro y 84 metros de altura. No es el más alto. El más alto se encuentra al norte de California en el bosque Redwood.

 

Aquí el belga y yo con el General Sherman de fondo.

 

Este lugar no es una zona donde encuentres osos grizzli, pero hay abundantes osos negros. Por ello, las medidas de precaución a tomar son muy altas. Hay constantes letreros que te recuerdan que tienes que guardar la comida y productos cosméticos en cajas a prueba de oso. Además, no debes caminar solo y debes hacer ruido constantemente para avisar de tu presencia y evitar un ataque.

 

 

 

 

Es gracioso mirar atrás y ver lo ingenua que era en esta época, ¡jaja! Incluso mi belga comenta ahora cómo mi actitud frente a hacer senderismo y acampar en zona de osos ha cambiado radicalmente.

Todo cambió a raíz de una película basada en hechos verídicos que vi justo antes de mi viaje a Alaska este pasado verano. ¡Madre mía! Fue como ver “Tiburón” justo antes de cruzar el Atlántico a nado, ¡jaja! Sólo se me ocurre a mi… La peli se llamaba "Backcountry".

En fin, no sé si decir “gracias a” o “debido a” esta película, ahora soy una persona con un poco más de respeto hacia la vida salvaje, o en otras palabras, ¡soy más cagueta, vamos! ¡Jaja!

 

En este precioso parque nacional, a parte de caminar en un bosque de increíbles secuoyas, también hay rutas de senderismo brutales. A día de hoy, el sendero de Alta Peak que hicimos aquí, sigue siendo mi favorita de los muchos senderos que he caminado durante estos últimos años.

 

Como dentro del parque se encuentra el Monte Whitney, la cual es la mayor cumbre de los Estados Unidos fuera del territorio de Alaska, con una altura de 4418 metros, imaginarás que hay unas rutas de senderismo con unos desniveles espectaculares. Por esta razón, es por la que los senderos son tan increíbles.

Para el sendero de Alta Peak, empezamos la ruta cruzando un espectacular bosque de secuoyas.

 

A medida que subíamos, la vegetación iba cambiando.

A mitad de ruta, llegamos a un mirador brutaaaaaal.

¡¡¡Uauuu!!!

 

 

Desde aquí se veía el Monte Whitney de fondo y delante, un precipicio con barrancos y laderas que te dejaban sin palabras. El resto del ascenso se hacía a ras del precipicio, pasando por praderas con miles de flores silvestres, riachuelos, bosques de pinos, y todo esto, con la majestuosa sierra nevada a la derecha, que no podías dejar de mirar.

 

Cuando ya pensábamos que la ruta no podía ser más variada e interesante, nos cruzamos con la única persona que vimos ese día, la cual nos dijo que los últimos 600 metros del camino eran pura nieve y que era muy difícil si no teníamos el correcto equipo.

Y no lo teníamos…

pero, ¡nos dio lo mismo!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Con cuidadito, y pasito a pasito, y algún que otro resbalón, llegamos a una de las cimas más bonitas que recuerdo.

Además, estábamos absolutamente solos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bueno, solos no. Había una marmota que nos miraba mucho. Nos miraba con cara sospechosa y dubitativa, ¡jaja!

 

Y ahora un poquito de ciencia... (Sólo será un poquito...¡No se me quejen! jaja)

¿Y por qué hibernan las marmotas y en qué consiste exactamente? 

La hibernación es uno de los grandes enigmas del mundo animal.

¡A mí la verdad que es algo que me fascina!

Este fenómeno se hace necesario para algunos animales que viven en zonas muy frías durante el invierno tales como osos y marmotas, que de no hibernar, no sobrevivirían el invierno por falta de alimento.

 

Durante la hibernación, el animal baja sus pulsaciones y su respiración, y la digestión prácticamente se detiene.

¡Uauu!  

Al empezar el invierno, la marmota en este caso, debe haber aumentado sus reservas de lípidos, que se van consumiendo paulatinamente para suplir las necesidades energéticas del organismo durante lo que puede compararse con un largo sueño. Es decir, durante el verano, la marmota casi va a cámara rápida para recaudar y comer la máxima cantidad de comida.  Es muy gracioso ver cómo las comunidades de marmotas viven esos 3-4 meses estresadas de un lado para otro, sin desperdiciar ni un solo minuto, en busca de algo que llevarse a la boca. ¡Y no hablemos de aparearse! ¡jaja!

Recuerdo este increíble frenesí "marmotil" en mi visita anterior a las Rocky Mountains. Allí habían cientos y cientos intentando comer, al mismo tiempo que enamorarse...

 

A medida que se va acercando el invierno y la temperatura atmosférica decrece a un cierto nivel, la marmota se duerme, provocando que la frecuencia cardíaca baje radicalmente, el número de respiraciones disminuye de modo equiparado y la temperatura orgánica desciende excesivamente. En esta situación el animal parece que estuviese muerto, es decir, gasta tan poca energía que es capaz de aguantar todo el invierno en este estado semi vegetal...

¡Qué sabia la madre naturaleza!

Una cosa curiosa con respecto a la hibernación es que se ha propuesto como solución para los seres humanos a los largos períodos de tiempo en los viajes espaciales a las estrellas. Muchas obras y películas de ciencia ficción la incluyen y, quizás, algún día, en un posible viaje interestelar... 

 

 

 

 

Por si no había sido ya brutal todo lo vivido durante ese precioso ascenso, a la bajada nos esperaba la mayor de las sorpresas…

 

¡Un oso negro en medio del camino!  ¡¡AAAHH!!

 

Y claro, la irresponsable Claudia de aquella época sacó la cámara para grabar tan esperado momento.

En este vídeo que yo quería tener como prueba (¿Prueba de qué? ¿De mi estupidez? Pues sí…), se ve como el belga tenía cara de preocupado porque sospechaba que quizás, aquel oso era aún una cría, ya que no parecía ser muy grande, Y claro, ¿que pasa? Pues cría de oso + humanos = madre enfadada que ataca. En fin, no pasó nada, y yo, ajena al miedo que en aquellos días no conocía, disfruté de aquel momento en lugar de haberme comportado con algo más de cautela.

¡Disfruté cómo una niña pequeña! Como mi padre siempre me decía: "Qué atrevida es la ignorancia".

Y tanto que ignoraba!

¡Vamos, me pasa eso hoy, y con todo lo que sé de osos y de cómo actuar, te garantizo que lo último que hubiese sacado es el móvil!

Ay, ay, ay esta canaria que sólo había visto cabras hasta aquel entonces… ¡jaja!

 

Como casi todo en la vida se hace usando el método científico de ensayo-error, este viaje nos inspiró a comprarnos crampones. Este sería el último sendero que haríamos sin el equipo correcto.

¡No más resbalones!

Pero en nuestra defensa, ¡era julio y estábamos en California! No esperábamos tener problemas con la nieve…

También sería el último sendero en el que una servidora no siguiera al pie de la letra las pautas de actuación en territorio grizzli u oso negro. Ahora, soy una persona más cauta y responsable…¡jaja! 

 

Eso sí, nunca dejaré que el miedo me impida hacer aquello que quiero o experimentar nuevas aventuras. Creo que cuando uno sale de su "zona de confort" es cuando se alcanzan los mayores logros y se disfruta más...

 

 

Pues aquí me despido, esperando que te haya gustado este Post.

 

Como siempre, mirando el mundo con esa "mirada cuántica".

 

 

 

 

 

 

 

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

  • Instagram - Círculo Blanco
  • Facebook - círculo blanco

Roman Romanenko