¡Entre glaciares y osos grizzly!


Canadá,

un lugar donde el cambio de estaciones

esculpe radicalmente el paisaje,

pasando de un reino de hielo y nieve,

donde el tiempo y la vida se congelan,

a praderas verdes y fértiles

rebosantes de vida.

Canadá,

un terreno donde conviven osos grizzly y linces

entre abetos y glaciares.

Una tierra salvaje,

que, a pesar de su lejanía,

merece la pena ser visitada.

Hace unos días tuve la oportunidad de pasar tres días enteros en el suroeste de Canadá.

Pensarás que en tres días no se puede ver mucho,

eso pensaba yo,

pero siendo los días tan largos como son ya a mediados de mayo

-16 horas de luz solar cada día y subiendo-

y con una energía desmedida por descubrir este reino de hielo,

me fui de allí con la sensación de haber visto muchísimo.

Ya se sabe que Canadá es muy grande. Concretamente, 9900 km2. Más grande incluso que Estados Unidos. Así que, por esta razón, no me puedo llenar la boca diciendo que conozco Canadá.

Aún no ¡jaja!

Lo que sí puedo decir, es que, con estos tres días en la provincia de Alberta, me he quedado con la esencia de lo más bonito de Canadá: su naturaleza salvaje.

No soy persona que gaste mucho de su tiempo de vacaciones en una ciudad. La visito por arribita como dicen los cubanos, y luego me sumerjo en la naturaleza del lugar.

Esto mismo hice en Canadá.

Aterricé en Calgary, una ciudad bonita y densamente poblada, la miré unos minutitos y enseguida me fui como una flecha hasta el pueblecito de Banff.

Este pueblo alberga el parque más icónico de Canadá, y el primer Parque Nacional del país: el Parque Nacional de Banff, o mejor dicho, el apoteósico e idílico Parque Nacional de Banff.

Situado en un valle a las faldas de una cordillera y rodeada de altos picos salpicados de nieve, abetos y osos grizzly, Banff es un entrañable pueblo de montaña que, sin duda, merece ser visitado y paseado.

Sus construcciones de madera, su aire puro y su ambiente de alta montaña, hace que te den ganas de pedir un estofado calentito y tomártelo a la luz del fuego de una chimenea, antes de emprender, al día siguiente, una ruta de senderismo de alta demanda energética, ¡jaja!

Había que meter ya lo del senderismo…

Hay muchas rutas de senderismo en Banff, pero en mayo, son muchas las que no se pueden hacer por riesgo de avalancha, ya que el grueso abrigo de nieve acumulado en las montañas, va derritiéndose cada vez más rápido con el progresivo y rápido aumento de las horas de luz solar, ¡con el riesgo de que se te desplome encima!

No obstante, pudimos hacer un par de rutas que se sitúan entre las más bonitas que he hecho. Eso sí, con material para caminar por la nieve y el hielo, es decir, bastones y crampones.

¡Ay, ay, ay esta canaria de tierras subtropicales teniendo que abrirse camino por terrenos helados!

Bueno, estoy siendo dramática, pero al final, no estuve tan patosa. Me acostumbré bastante rápido a este hábitat tan distinto del que estoy acostumbrada.

Además, tuvimos mucha suerte con el tiempo porque, según los locales, era de los días más soleados y calurosos del año.

¡Yeaaaahhhh! ¡Qué suerte!

En fin, la subida fue durilla, no os voy a engañar, pero con ayuda de los bastones y crampones, pudimos hacer cima en Sulphur Mountain después de 8 km de ascenso, con casi 1 km de desnivel y en ocasiones, teniendo que clavar los bastones en la nieve como si no hubiese un mañana, e ignorar la fuerte pendiente que estaba a unos centímetros de nuestras botas.

Abufff, ¡cómo me costó en ocasiones!

En la subida, tuvimos la suerte de coincidir con un matrimonio joven de canadienses, Richard y Marie, que nos contaron muchas de sus aventuras canadienses.

Todas ellas apuntadas en mi cuaderno de bitácora para futuras expediciones. ¡jaja!

Al llegar a la cima, ¡¡¡me topé de morros con la ciencia!!! ¡¡Yeaaahhh!!!! ¡Como a mí me gusta!

Descubrimos una antigua estación de rayos cósmicos que fue operada por la universidad de Calgary entre 1960 y 1978.

Con ella, se hicieron estudios de supernovas, del origen de las estrellas, de la relación entre masa y energía y de los orígenes de nuestro Sistema Solar.

Los rayos cósmicos son partículas subatómicas procedentes del espacio exterior cuya energía, debido a su gran velocidad, es muy elevada: cercana a la velocidad de la luz. En su mayor parte son protones y neutrones, aunque a nuestro planeta sólo llegan los protones.

Se descubrieron cuando se comprobó que la conductividad eléctrica de la atmósfera terrestre se debe a la ionización causada por radiaciones de alta energía. No se sabe muy bien el origen de los rayos cósmicos, lo que sí se sabe que su origen reside más allá de nuestro Sistema Solar. Estudios recientes sugieren que estos rayos de alta velocidad y alta energía provienen de galaxias de núcleos activados por agujeros negros.

Mmm, interesante…

Después de estar dos días en Banff, nos dispusimos a conducir unas 2 horas al norte hacia el Parque Nacional de Jasper.

En el camino, nos paramos en el icónico símbolo del Parque Nacional de Banff:

el Lago Louise.

A pesar de ser mayo y hacer mucho calor, seguía congelado casi en su totalidad.

¿Y por qué?

Si recuerdas de tus clases de Química del instituto, una de las características del agua es que tiene una capacidad calorífica enorme. Esto significa que tiene la capacidad de absorber grandes cantidades de calor sin que aumente demasiado su propia temperatura. De ahí a que se utilice de refrigerante en muchísimos aparatos mecánicos, fábricas e incluso en nuestro propio cuerpo (cuando sudamos para bajar nuestra temperatura corporal). Por esta razón, como el lago tiene una masa tan grande de agua, a pesar de estar recibiendo continuamente radiación solar, tardará mucho tiempo en absorber todo este calor para elevar su propia temperatura y, por tanto, poder derretirse. Todo esto tienen que ver con los enlaces de hidrógeno formado entre las moléculas de agua, pero esa ya es otra historia química que ahora no voy a contar…

Gracias a Dios dirán muchos, ¡jaja!

En fin, en nuestro camino hacia Jasper, después de ver este precioso lago, tuvimos la suerte de ver de cerquita…

¡¡¡¡Un oso grizzly!!!

Se me paró el corazón, ¡lo juro! ¡jaja!

Algo que no había comentado desde el principio, por si no lo sabéis, es que Canadá es “territorio Grizzly” o “Bear country” como dicen en Estados Unidos y Canadá.

¿Qué significa eso?

Pues que tienes que tomar un montón de medidas de precaución cuando te encuentras expuestos a ellos, que es básicamente, siempre que estés fuera al aire libre.

Los osos grizzly tienen un olfato extremadamente bueno.

Cuando digo extremadamente bueno, digo que gracias a sus 6 billones de nervios olfativos en la nariz, ¡son capaces de oler un simple plátano que lleves en la mochila a una distancia de 30 km!

Todo aquel que me conoce sabe que siempre llevo un plátano encima (como buena canaria) para cuando las energías flaquean, de ahí a relacionar el peligro con llevar encima un plátano o sucedáneo...¡jajaja!

Además, ¡son rápidos de cojones! (Perdón por la expresión, pero mi efusividad no me permite emplear otro adjetivo más elegante...¡jaja!)

No debes dejarte engañar por su aspecto rechoncho. Son muy ágiles trepando árboles como ardillas y, además, son capaces de correr hasta a una velocidad 55 km/h. Así que ,¡ni Forrest Gump podría escapar de uno de ellos, ni de sus enormes zarpas!

Además, si acaban de salir de hibernación o tienen a su cargo crías, se hacen incluso más peligrosos.

Por ello, es obligatorio hacer caso a lo siguiente:

En territorio grizzly debes tomar las siguientes precauciones:

1) Intentar caminar en grupos de dos o más. (Haciéndolo sólo, aumentas la posibilidad de ataque)

2) Hablar mientras se camina (Avisas de tu presencia).

3) Guardar toda tu comida y productos cosméticos que huelan en un recipiente que ellos no puedan romper. Para ello los parques normalmente habilitan unas cajas de metal que se sitúan a unos 20 metros de la tienda. (Esto solamente si se acampa). Si se hace "backcountry" las medidas son similares pero con cajas móviles.

4) En caso de hacer senderismo, se debe llevar "spray de oso" que es básicamente spray de pimienta pero concentradísimo. Dicho spray debe colocarse en un lugar accesible en caso de ataque. Un cuchillo no viene mal tampoco aunque esto es en última instancia.

5) En caso de encontrarte con un grizzly hay varias cosas muy importantes que jamás debes olvidar.

a) Nunca gritar

b) Intentar parecer más grande de lo que eres levantando suavemente los brazos.

c) Alejarse muy lentamente pero siempre mirándolo.

d) Tener el spray listo por si acaso le da por atacar.

e) En caso de ataque, usar el spray. Un disparo de advertencia si ves que se acerca, (sólo con el sonido y el olor a veces se marchan) y si ya sigue acercándose más, esperar hasta que esté a unos 4 metros para disparar a los ojos.

f) En caso de que el spray no funcione, lo cual es muy improbable, acostarse en el suelo boca abajo tapándose el cuello con las manos para evitar lesiones graves y asegurarse de que la mochila está en tu espalda para proteger tus órganos vitales.

Y ustedes dirán, ¿y merece la pena todo esto?

¡Pues la verdad que sí!

Toda la mitad norte de Estados Unidos, así como Canadá y Alaska, es territorio grizzly. Y la verdad que toda esta zona es absolutamente preciosa. ¿Cómo renunciar a ver parajes tan bellos como estos?

Lo que hay que tener muy claro son las medidas a tomar y tener siempre sumo respeto por la peligrosidad. Haciendo esto, te quedas con la parte emocionante.

Hasta la fecha, he tenido la suerte de ver 8 osos, entre ellos tres grizzly y cinco negros, y no he tenido ningún problema. Eso sí, los huevos que no tengo se me pusieron de corbata, especialmente los que me encontré haciendo senderismo. ¡jaja!

Pero la vida es eso, ¿no? Segregar adrenalina dentro de los límites de la seguridad...¡jajaja!

En fin, este primer oso grizzly de los tres que vimos en este viaje a Canadá, tuvimos la suerte de verlo conduciendo y no haciendo senderismo. Ibamos tan tranquilos por la carretera cuando de repente vimos uno al pie de la carretera. Paramos inmediatamente, sin bajarnos del coche por supuesto, y a mí, en seguida, se me aguaron los ojos.

Venga, lo confieso, me puse a llorar como una niña chica…¡jaja!

Pero, ¿quién no se emociona con una estampa así?

¡Qué preciosidad de animal por favor!

No me creía la suerte que estaba teniendo… El día soleado, ni frío ni calor, el paisaje que estaban viendo mis ojos no podía ser más bonito, buena compañía, buena música para disfrutar doblemente de todo esto, y de repente, por si todo esto era poco, ¡¡¡Zas!!!! ¡Oso grizzly a las dos en punto!

Estaba súper entretenido escarbando la tierra y comiendo raíces. Claro, acabaría de salir de su hibernación y estaría hambriento pobrecito.

Sé que son peligrosos, pero verlo de cerca dan ganas de correr hacia él y darle un abrazo… Ese pelaje tan brillante y de aspecto suave.

En fin, esto es lo que yo califico como un momentazo en la vida.

Que se aparten las casas de lujo y los Lamborghini que veo a patadas en Miami, yo prefiero disfrutar de estas sencilleces.

¡Uau!

El último día lo pasamos en el Parque Nacional de Jasper.

Hicimos una ruta preciosa y facililla, (4,5 km sin apenas desnivel) en el Valle de los cinco lagos, después de haber paseado por el propio pueblo, que de nuevo, te inspira a comprar leña para hacerte un fuego…¡jaja!

Pero el gran hito de este parque fue visitar el Glaciar de Athabasca.

Era la primera vez que veía uno y, la verdad, que me impactó mucho.

Tantos años estudiándolo en geografía y la verdad que nunca me había planteado visitar uno.

La idea era llegar hasta la base, que ya de por sí era una horita caminado campo a través en un terreno muy difícil, pero al llegar allí, se nos hizo la boca agua viendo aquel glaciar,así que decidimos creer estar preparados para el ascenso, así que, ¡rumbo hacia arriba que nos pusimos!

Para ello tuvimos que tener extremo cuidado, porque la nieve de hacía unos días había cubierto posibles grietas por las que nos podríamos caer. Así que, viendo este panorama, sabiendo que no éramos ningunos expertos y, además, no había absolutamente nadie más allí, decidimos ir por uno de los lados del glaciar, por terreno más seguro, para hacer el ascenso.

Cuando llegamos arriba, ¡uau!

Bueno, ¿y qué es exactamente un glaciar?

Un glaciar se origina cuando una gruesa masa de hielo se acumula en la superficie terrestre como resultado de la compactación y recristalización de la nieve. Esta masa puede fluir o haberlo hecho en el pasado, y arrastra consigo material del terreno que va erosionando a su paso. Este material se llama morrena. Su existencia es posible cuando la precipitación anual de nieve supera la evaporada en verano, por lo cual la mayoría se encuentra en zonas cercanas a los polos, aunque existen en otras zonas, en montañas. Un 10 % de la Tierra está cubierta de glaciares y es aquí donde se acumula más del 75 % del agua dulce del mundo.

¡Y todo esto en sólo tres días!

¡Imagínate un viaje de un mes en caravana por este precioso país!

Dicen que de sueños se nutre uno en el día a día. Yo suelo vivir planeando cómo llevarlos a cabo y realmente privándome de ciertas cosas para poder cumplir estos sueños algún día.

Me despido como siempre esperando que te haya gustado este Post. Y ya sabes, si algún día pasas por Alberta, no dejes de visitar Banff y Jasper, y si puede ser en verano, mucho mejor.

Me despido por hoy, como siempre, mirando al mundo con esa “mirada cuántica”.

PD: Os dejo con mi foto favorita de este viaje: "La primavera abriéndose camino en Canadá".

¡Hasta la próxima conexión!


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Roman Romanenko