Un infierno en la Tierra: ¡Valle de cloruro sódico a 52ºC!

Imagínate un día en pleno mes de julio. Estás de pie contemplando el horizonte y no ves ni dónde termina la explanada que está delante de ti.

El calor es tan abrumador, tan devastador, que hoy es cuando empieza a tener sentido eso de que el Sol es una bola gigante de gas quemándose.

 

Hoy más que nunca sientes ese fuego.

 

El suelo quema.

El aire quema.

¡Tú te quemas!

 

El aire está tan seco y caliente que puedes incluso oír la cera de tus oídos derritiéndose.

Oyes un crujir...

¿Qué es eso?

Es el lago seco de sal que tienes en frente. Los cristales de cloruro sódico se retuercen de calor. Da lo mismo que no estén vivos. ¡Este calor duele! 

 

Este es el infierno sobre la Tierra y como dicen muchos, con todas las ventajas de tal sin los inconvenientes.

Y en medio de esa situación tan extrema, tu cuerpo te avisa que no estás bien.

52ºC no son temperaturas hechas para el ser humano. Tienes agua sí, pero no es suficiente. Tu cuerpo te dice “Corre, entra en el coche y pon el aire acondicionado, si no, no respondo”.

 

¿Y cuál es este sitio? Death Valley: “El lugar más caliente del planeta”.

 

Death Valley, o el Valle de la muerte, es un apoteósico Parque Nacional del sur del Estado de California.

 

Ostenta el título de ser el lugar más caliente de la Tierra, alcanzándose en 1913 la friolera, o más bien dicho, la calentura, de… ¡¡¡59ºC!!!.

Y ya te puedes imaginar por qué se llama el Valle de la muerte. Cruzarlo, en pleno verano, puede considerarse un suicidio.

 

Yo ya había estado en este mágico lugar en noviembre de 2016. Entonces, me dejó sin palabras. Es un lugar que no te deja indiferente. Sientes algo. Vengas de donde vengas. Esa inmensidad, esa grandeza. Son sensaciones que en pocos lugares del mundo se pueden sentir. A mi sinceramente, me dejó sin palabras. Por eso quise volver. Pero quería volver en verano y sentir ese tremendo calor que le hace famoso…

Y tanto que lo sentí...

 

 

Este lugar se llama Badwater Basin y está en el corazón del parque. Antes había un lago salado, que fue evaporándose con el tiempo. Ahora es un valle de sal. ¡Cristales de NaCl puros!

Evidentemente, caminar en chanclas por aquí no es una buena idea dado lo angulosos que son estos cristales de sal. ¡Y no será por falta de ganas! 

 

Es el lugar más bajo de EEUU, estando a 85 metros por debajo del nivel del mar.

 

En cuanto a visitarlo, no es lo mismo hacerlo en verano que en invierno. En invierno, con temperaturas suaves y cómodas, puedes pasear durante un tiempo indeterminado. En verano, cambia mucho la cosa. Tienes apenas 15 minutos antes de que tu cuerpo empiece a tener síntomas claros de estar sufriendo un golpe de calor. Yo misma tuve el placer de experimentar uno. Eso me pasa por buscar sensaciones extremas. ¡Pero no me arrepiento!

 

En esta foto vemos como unos turistas deciden caminar bajo una sombrilla de playa para intentar engañar un poco al Sol. Me temo que ni aún así se puede escapar de los efectos brutales del calor.

Esos 15 minutos fuera del habitáculo seguro del coche con aire acondicionado de los que hablo, son para todo el mundo, sin excepciones.

 

Esta foto fue tomada en Dante´s View.

Desde aquí se puede ver todo el valle. Al estar mucho más elevado, la temperatura es mucho "más suave", aunque aún sigue haciendo mucho calor. La verdad que las vistas son impresionantes porque incluso estando elevados, no puedes ver dónde termina la nada.

 

 

Esta foto fue tomada en Artist´s Drive.

 

Es una ruta circular que se hace en coche de unos 14 km. Aquí es donde ves cómo la química va formando distintos colores. Los tonos rojos, rosados, anaranjados, amarillos y marrones son debidos a la presencia de hematita, un óxido de hierro que es rojo, el óxido férrico (Fe2O3) y a la limonita, una mezcla de óxidos e hidróxidos de hierro amarillos (FeO(OH)·nH2O). Los tonos verdes son debidos a compuestos de cloro y los tonos azules a compuestos de manganeso.

 

Cuando empiezas a leer más cosas sobre este parque, la fascinación se vuelve mayor.

 

Tanto calor hace, y tan poca agua tiene este parque (¡¡menos de 2,5 cm de lluvia anuales!!) que los seres vivos que lo habitan, han tenido que adaptarse de manera espectacular a este lugar tan hostil y, en apariencia, contrario a la vida. Hay un roedor que ha evolucionado de tal forma que no le hace falta beber ni una sola gota de agua. Su organismo extrae el agua de cualquier alimento que ingiere, por muy seco que sea.

Fascinante. ¡Simplemente fascinate!

La evolución actuando en todo su esplendor.

 

Por todo esto y mucho más, no dudo en recomendar esta visita al increíble Parque Nacional de Death Valley.

 

"You might enjoy a trip to Death Valley, now! It has all the advantages of hell without the inconveniences". -The Death Valley Chuck-Walla, 1907

 

Me despido esperando que te haya gustado este Post.

 

Y como siempre, mirando el mundo con esa "mirada cuántica".

 

¡Hasta la próxima conexión!

 

 

 

 

 

 

 

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Roman Romanenko